Reportajes y crónicas

“Tercer Teatro”. Una tradición de lo imposible

En los últimos días de encuentro TTT (Territorios Teatrales Transitables) 2022, llegó a Madrid y a este encuentro TTT el maestro Eugenio Barba y la maestra Julia Varley. Sin duda su presencia significó una unión, y no porque antes no existiera, pero la sensación era distinta, esa sensación de espera terminaba y todos y todas asistían con una energía diferente. Se trataba quizás, de volver a abrazar a quienes te han acompañado y nutrido los sueños,” los ideales”, como bien mencionaba Barba en una de sus conferencias. 

Es admirable la generosidad de lxs mastrxs del Odin Teatret, que a pesar de todo el trabajo y las innumerable actividades programadas, llegasen a este encuentro y se entregaran por completo a compartir sus experiencias, sus ideas, sus metodologías y sus anécdotas como una forma de reafirmar la idea de que un Tercer Teatro ha existido y sigue existiendo por los grupos y personas que lo hacen posible y lo sostienen, y también para aquellos jóvenes que quizás empiezan en el camino y es necesario que sepan que otro teatro es posible fuera de los circuitos oficiales del movimiento teatral, fuera de las ideas tradicionales de hacer teatro, fuera de la academia y no solo, porque desde adentro es posible empezar a trabajar por lo imposible y seguir con lo que Barba expone, “una tradición de lo imposible”.

Estos últimos dos días se llevó a cabo el taller El eco del Silencio y la demostración de trabajo “La alfombra Voladora” por Julia Varley, la masterclass sobre “Principios creativos” y la conferencia “La tradición de lo imposible” con Eugenio Barba y Julia Varley, la conferencia Un´idea piú grande di me” por Armando Punzo de Compagnia della Fortezza; conferencia “El puente de los vientos” con Iben Nagel Rasmussen del Odin Teatret y Lina della Roca de Teatro Ridotto, y finalizó con la Clausura del encuentro bajo el nombre “Balance y perspectivas del teatro de grupo” con  Horacio Czertok de Teatro Núcleo- Argentina, Luis Ibar de Cartaphilus Teatro – Mexico, Caterina Scotti – TTB, Italia, Armando Punzo – Compagnia della fotezza- Italia, Ricardo Iniesta – Atalaya Teatro, España, Viviana Bovino – Residui Teatro- España, Italia y Julia Varley – Odin Teatret- Dinamarca.

El primer encuentro de los participantes y grupos invitados con lxs maestrxs del Odin fue en la sala de trabajo con Julia Varley en “El Eco del Silencio”, un taller enfocado al trabajo de la voz y el cuerpo como bien apunta Julia: “Una de las cosas que me interesa es poner el cuerpo junto con la voz, es usar la totalidad del cuerpo para darle fuerza a la voz. La sensación es que viene de la tierra, para mí”.

Lo que proponía este taller era poder identificar y trabajar la sincronización del cuerpo con la voz a través de ejercicios vocales, a los que ella llama  “Trabajos”, que permiten hacer creíble lo que el actor o la actriz realiza en escena. 

ESTAR CON EL CUERPO ES ENCONTRAR LA CONTINUIDAD DE LA VOZ EN CADA PEQUEÑO MOMENTO.

Y me permito seguir citando las palabras de la maestra, pues mis palabras se quedarían cortas para explicar lo que ella muy bien ejerce y comparte: “Ponemos el texto en una prisión al creer qué es lo quiere decir y cómo decir y eso significa que queda en nosotros y no llega al espectador, así que mucho del trabajo, es permitir que el texto sea libre, no imponer un punto de vista, el nuestro. Hay que permitir que el trabajo decida, los detalles hacen que lo que hacemos en el escenario sea creíble y así es como queremos que sea”.

Sobre los principios creativos, el maestro Barba hace énfasis en que todo lenguaje artístico en cualquiera de los campos del arte se direcciona hacia dos territorios de lo humano: los conocimientos y la imaginación como armas para la confrontación durante el proceso artístico. Respecto a los conocimientos se refiere al entrenamiento, a los métodos, a los libros, a aquellas enseñanzas que se van adquiriendo, y en cuanto a la imaginación se refiere a las ganas de luchar, de oponerse. Habla también del principio de equivalencias en tanto que la forma es diferente pero la sustancia es la misma, siendo esto lo que caracteriza al interprete, pues este es capaz de transformar algo en sensaciones vocales y físicas equivalentes entre sí: “El arte del actor es el arte de construir relaciones, primero consigo mismo. Como un actor sabe dialogar consigo mismo y sabe cómo crear equivalentes en signos,  pueden dialogar con el espectador. Pero no creo que pueda existir un teatro creíble, un actor creíble sin que no tenga esa necesidad de ir más allá de lo que el oficio representa”.

¿Qué decir de La alfombra Voladora? 

Fue el lugar en donde más allá de conocer y entender la metodología de trabajo por medio de diversos textos a través del tiempo y de las diversas obras en las que la actriz ha trabajado, se vuelve al mismo tiempo un espectáculo que permite conectar, no solo a nivel intelectual por los conocimientos que comparte, sino también porque las palabras resuenan, sus gestos resuenan, su fuerza, su cuerpo. No se trató únicamente, como repito, de una demostración de trabajo explicativa y formal, fue un viaje, por el tiempo, por los personajes que se logró en ese encuentro íntimo y cercano.

Y en estos tiempos en donde la lejanía se puede sentir cercana a través de los medios digitales, fue el caso en el que la maestra Iben Nagel Rasmussen nos acompañó en una conferencia virtual en donde respondió a varias preguntas hechas por diversas personas cercanas a ella. Rescato una pregunta: Después de muchos años de la fundación de Puente de los vientos ¿Qué te hace seguir? ¿Qué es el puente de los vientos para ti? A lo que responde: “Pienso que el puente de los vientos es una familia para mí, es una familia en el mismo sentido que el Odin lo es. Estamos unidos por la profesión , sin la profesión no estaríamos ni nos mantendríamos juntos”. 

Y también es rescatable y bastante valioso su pensar y su sentir respecto al futuro, pues expresaba que cuando piensa en ello, piensa que está en las manos de quienes han compartido con ella y a su ves quienes han compartido con esos otros, pues espera haber dejado huellas, como pequeñas semillas que los pájaros pueden recoger. 

Y siguiendo con la idea de semillas, es imposible no hablar del trabajo que Armando Punzo realiza dentro de la prisión de Volterra con la Compagnia della Fortezza desde hace 35 años, que nace del interés, o el desinterés de trabajar con profesionales y bajo los límites de lo tradicional.  Punzo estaba interesado en la imagen de la prisión como una metáfora de sí mismos y el ser prisioneros dentro de las realidades que vivimos, y es que para él, el teatro lucha contra la realidad alrededor de nosotros y esa fue y es la razón de quedarse y seguir sosteniendo ese trabajo, partiendo de que si uno puede cambiar, los otros también, y así puede cambiar el mundo. Sin embargo, hace énfasis en que no pretende ser un servicio social o un teatro terapéutico, sino de apostarle a lo artístico y que eso genere consecuencias positivas alrededor.

Son estas experiencias y formas de trabajo y de llevar el teatro a espacios que parecieran imposibles, como la experiencia de Punzo, de lo que Eugenio Barba propone al hablar de la tradición de lo imposible. ¿Qué es la tradición y qué es lo imposible?  explica que no es solamente lo que llega y se acoge por inercia, sino más bien el momento en el que nuestra conciencia toma conocimientos del pasado y los transforma a través de las elecciones que hacemos, que lo imposible es una dimensión de lo posible que necesita más tiempo y una obsesión. ¿Quiénes alimentan esta tradición? Los amateurs, aquellos que son libres de las constricciones que los profesionales tienen, siendo según palabras del maestro Barba, André Antoine el primer representante de esta tradición, a la que se suma el padre de todos y todas, Konstantin Stanislavsky, quien junto a  Adolphe Appia, Gordon Craig y  Meyerhold,  Barba llama los caballerso del apocalpsis teatral. Aseveró Barba: “Quiero pertenecer a esa tradición de lo imposible, es decir, un futuro posible que puede acontecer si doy el máximo de lo que puedo hacer”.

Finalmente, para cerrar esta cuarta edición TTT, los maestros y maestras reflexionan sobre “Balance y perspectivas del teatro de grupo” partiendo de direccionar la mirada hacia el futuro sobre el movimiento de grupo.  De lo que es importante rescatar algunas ideas que han compartido: Que el futuro ya está sucediendo y estamos frente a lxs maestrxs, que hay que seguir soñando porque los sueños nos llevan a las cosas importantes, que trabajar sobre lo artístico hace posible las transformaciones sociales como consecuencia, que lo político también es lo que se hace para cuidar a los seres humanos, que no es un tiempo de callarse, es un tiempo de luchar por las infinitas posibilidades de crear, que tenemos que ir en contra del sistema que nos impone reglas, que es el trabajo lo que une a las personas, un trabajo que se adapta a la situación histórica y reacciona a la comunidad en la que se está inmersa. 

Cierra Eugenio Barba y cito sus reflexiones finales: “El teatro de grupo es un sistema de producción que no se limita a representar cada noche un espectáculo.¿En que consiste ser un mito para un grupo de teatro?, que sus actores son capaces de trabajar en la sala y en la calle, que son capaces todavía de aprender y tienen ganas de aprender y al mismo tiempo son maestrxs, asumen la responsabilidad de pasar un conocimiento a otrox y sobre todo, son cabalgados por sueños.  El teatro es resistencia”. 

Y frente a esa resistencia y dentro de esa resistencia, en agradecimiento a toda una vida de tradición y de alimentar sueños, Residui Teatro, bajo la dirección de Gregorio Amicuzi ofrecen una acción en la que Viviana Bovino, haciendo uso de su voz acompañada de un armonio les canta a lxs maestrxs, al mismo tiempo que Denis Lavie e Irini Sfyri danzan y construyen imágenes poéticas entre sus cuerpos y unx a unx desde las butacas, se levantan  para agradecer por todo lo compartido, por ser una referencia, por agrupar la diversidad, por ser siempre parte de este tercer teatro.

Entonces, queda en nosotros y en quienes vienen al lado, ser esos pájaros, recoger esas semillas, hacerlas transitar, transformarlas y de nuevo soltarlas para que nunca dejen de germinar y multiplicarse, queda en nosotros seguir soñando para llegar a territorios lejanos pero donde podamos transitar, queda en nosotros, quienes venimos atrás, trabajar y dar lo máximo para seguir tejiendo redes entre las infinitas islas flotantes y no permitir que el teatro de grupo desaparezca más de lo que ya lo han borrado de la historia por no pertenecer a un sistema tradicional, queda en nosotros seguir resistiendo.

Marcelo Solares

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