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Sáb, Sep

Foro fugaz | Enrique Atonal

Ruth Mackenzie, la directora artística del Teatro de Châtelet, llegó la mañana del 27 de agosto a su oficina, la esperaba en la puerta el otro director, Thomas Lauriot, llamado Prevost, quien le dio la noticia y la orden: "Está despedida y debe recoger sus cosas ahora mismo y salir del teatro". Así, sin previo aviso ni miramientos.  

 

Como un rayo en cielo despejado, la directora de Châtelet, uno de los teatros de mayor prestigio de París, se fue a la calle, cual si fuera un delincuente o hubiera cometido una falta muy grave. Ruth Mackenzie fue contratada en 2017, tras cuatro largas entrevistas y la presentación de un proyecto aprobado por los jurados. El teatro estuvo cerrado dos años y medio por renovación, después ha estado en receso por Covid-19, es decir que ha funcionado muy poco en los años de gestión de la directora británica, poco espacio para errores graves, en todo caso nada que justifique un despido fulminante. Más tarde se justificó ante la prensa este proceder argumentando que una auditoria interna había revelado manejos desequilibrados, se le acusó asimismo de autoritarismo, pero no se dio ninguna razón concluyente.   

Ruth Mackenzie, es una británica de 63 años, con un amplio currículum en organización y administración de instituciones culturales: antes de llegar a París había dirigido el Festival de Holanda, un evento que se distingue por sus propuestas vanguardistas, y fue la responsable de la organización cultural de los Jugos Olímpicos de Londres en 2012, lo que le valió una medalla al mérito otorgada por la Corona Británica. Y no enumero la totalidad de sus trabajos porque sería apabullante y tedioso. 

¿Qué ha ocurrido para despedir de esa manera a una profesional del espectáculo? Lo más probable es que haya caído de la gracia de quien la nombró: la alcaldesa Anne Hidalgo, reelegida recientemente. No se conocen los pormenores de este asunto. Mackenzie en una entrevista con The Guardian señala algunos problemas: Ser mujer, extranjera, y tratar de abrir el teatro a experiencias más populares. Lo de mujer es difícil de corroborar, especialmente porque fue una mujer quien la nombró después de pasar por cuatro audiciones. Lo de abrir el teatro a nuevas experiencias es más factible. Châtelet, a pesar de su historia vanguardista, es un microcosmos conservador, desde sus empleados y técnicos hasta su público; tratar de encontrar nuevos públicos puede ser muy peligroso. Además hay que considerar que tenía al lado suyo a Thomas Lauriot, que no se distingue por su espíritu aventurero, aunque tiene una buena experiencia en la administración de teatros. 

El brutal despido de Ruth Mackenzie ha levantado una ola de indignación en los medios artísticos británicos y franceses, lo que augura meses de litigio. Pero muy especialmente muestra la dificultad de las instituciones francesas al cambio. Ya pasó algo semejante en la Ópera de París, cuando el coreógrafo y bailarín Benjamin Millepie trató de darle un dinamismo nuevo al cuerpo de ballet. Las tradiciones de esa compañía terminaron por hacerlo renunciar a su proyecto y a su puesto. Las dificultades en la Comedia Francesa son compensadas por el hecho de que son los propios actores quienes administran la compañía, y hay algunos a quienes les interesa que haya nuevas propuestas. Pero en general era el sitio de las versiones teatrales más tradicionales como lo demuestra su repertorio. 

En el caso de Châtelet se observa que lo que más les a gusta a las autoridades y al público, son lo musicales al estilo Broadway, por lo cual se pregunta Mackenzie: "Si eso quieren, ¿para qué despidieron al antiguo director que hizo de Châtelet un Broadway sur Seine?

Mi opinión de observador fue que a las autoridades de la Alcaldía de París les faltó tacto, un don indispensable para tratar con personas creativas. Bien pudieron esperar al vencimiento del contrato de la Señora Mackenzie y conciliar intereses. Da la impresión de un arrebato de arrogancia que rompió con las más elementales convenciones de la cortesía. Mal signo para la evolución del Teatro de Châtelet.