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Dom, Sep

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Opinar sobre caliente respecto a cualquier asunto, es la mejor forma de captar audiencia expresar tondo todo el aspecto hormonal del ser humano sin que exista un juicio crítico razonado ni menos auto crítico al respecto.

Aunque la información sobre el atentado a la publicación satírica francesa Charlie Hebdo" aún no se enfría completamente a pesar de que han pasado algunos días (hoy por hoy, dado el acelerado ritmo de la vida contemporánea, cualquier noticia deja de serlo a las pocas horas), tampoco creo que sea bueno dejar pasar estos nuevos asesinatos como si no hubiesen existido.

Antes de proseguir quiero dejar en claro que no milito en ningún partido político aunque siempre he votado expresando mi opinión tratando de elegir lo menos malo que se presente en ese momento según mi opinión. Además creo en una fuerza superior mística capaz de entregarme las respuestas que las ciencias duras aún no han encontrado pero no profeso ninguna de las múltiples religiones que se disputan creyentes como mercancías transables ya que las cúpulas que administran la fe se han transformado en dictadoras de la intolerancia.

Sin temor a equivocarme, estos son los temas más conflictivos que han acompañado al hombre desde que bajó de los arboles; política y religión.

Existen toneladas de estudios referentes a estos tópicos, por lo que difícilmente un simple ser humano como yo, carente de la terminología confusa que vuelve creíbles a ciertas teorías sociológicas, podría aportar una óptica diferente sobre el comportamiento humano.

Lo único que se de manera categórica es que el hombre es el hombre, ha sido, es y seguirá siendo el mismo en su fuero interno por más que se vista de razones humanitarias piadosas de supuesta tolerancia, proclame las libertades absolutas, o proteja a los animales a veces más que al propio ser humano. El hombre seguirá siendo un hombre con virtudes y defectos.

¿El atentado fue atroz?

Toda vida humana es única e irrepetible por lo que nada puede justificar su perdida.

Insisto, nada ha cambiado. De acuerdo, si ha cambiado aunque solo de forma porque en el fondo sigue siendo lo mismo.

Hoy en día el botón ha reemplazado al enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Asesinar se ha vuelto más pulcro. Ya no se le ven los ojos a quien se está ultimando ni se escuchan sus gritos ni menos existen salpicaduras de su sangre. Con una espada solo se podía matar un enemigo a la vez hasta que el cansancio físico obligaba a replegarse pero gracias a la tecnología del botón, al apretarlo se puede matar a miles sin siquiera moverme del escritorio y el dedo pulgar ha adquirido una musculatura sobresaliente.

El 6 de agosto de 1945 en Hiroshima murieron de forma casi instantánea 166.000 personas y en Nagasaki 80.000. A causa de la radiación las muertes siguieron por muchos años más sin que exista una cifra oficial fidedigna.

En 1815 en la batalla de Waterloo, entre ambos bandos se estiman las bajas en 63.000.

Se dice que Stalin mató 30 millones de personas, Hitler 11 millones en solo 10 años y Mao en china cometió 60 millones de asesinatos.

¿De qué violencia contemporánea me hablan?

El hombre fue, es y será un animal violento que debe reprimir sus instintos para vivir en comunidad.

¿Cuántos mueren en cualquier guerra?

¿Cuántos mueren en las intervenciones o en conflictos creados deliberadamente?

¿Cuántos murieron por el derribamiento de las torres del World Trade Center en New York?

¿Cuántos civiles han muerto en Irak?

¿Cuántos mueren con las armas que les facilitan los mismos que crean las guerras porque les conviene auspiciarlas para luego vender millones en armamento sin importar el bando que compre?

¿Cuántos mueren para justificar invasiones a otros países?

Mientras el hombre siga siendo el hombre, las formas podrán cambiar pero el fondo seguirá siendo el mismo. El envoltorio seguirá conteniendo la esencia humana.

¿Quién es Charlie?

Es el asesino desquiciado para unos y héroe venerable para otros.

Es el fanatismo ciego capaz de silenciar con violencia extrema otras verdades solo por ser diferentes.

Es la tolerancia llevada al extremo de no comprender las reglas tacitas de una vida en comunidad.

Es el ritmo acelerado de la vida contemporánea que no permite pausas de reflexión y borra tragedias nunca antes vistas con tragedias mayores puestas en vitrina por la prensa amarillista para tapar realidades manejadas.

Es la manipulación no solo de la opinión publica sino del sentir humano por anónimas esferas de poder, tan anónimas como sus multimillonarias campañas publicitarias.

Es la mano negra con guante blanco estrangulando toda posibilidad de oponerse a ella.

Es la indiferencia despiadada por quienes sufren de quienes solo tienen el control remoto de su televisor.

Es el egoísmo del ostracismo contemporáneo refugiado en tecnologías de entretenimiento escapista.

Charlie somos todos y ninguno.