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Mié, Jul

Foro fugaz | Enrique Atonal

Desde siempre la política utiliza recursos teatrales, aunque en los años recientes esta tendencia se ha agudizado, lo que convierte a las elecciones en el gran espectáculo de nuestras democracias. Pero ahora son los actores y cómicos —los antiguos bufones—, los que han tomado el poder en muchos lados del mundo, como ocurría con algunos eunucos en oriente que se convertían en sultanes por los azares de la fortuna y habilidad del esclavo. Así vemos desfilar en la esfera política personajes de comedia, farsa y hasta de tragedia, que asumen la responsabilidad de dirigir un país, como si se tratara de una empresa teatral, en donde lo importante es divertir al público. Se gobierna para la galería y la pantalla, rara vez en beneficio de un país. 

 

Los USA son pioneros, como en muchas otras maldades contemporáneas; recordemos al gris actor Ronald Reagan que gracias a la maquinaria republicana se convirtió en presidente durante 8 largos años. En aquel tiempo siempre tuvimos tentación de investigar quién le escribía el libreto durante su mandato. Y pues el mandatario actual, Donald Trump, sin ninguna experiencia política, pero con un excelente dominio de la televisión y el show en las redes sociales, se ha convertido en el peligroso rey de la ignorancia con capacidad para destruir al mundo. 

Pero en los últimos años, y con el auxilio de la máquina manipuladora que son las redes sociales, se ha disparado la tendencia. La última graciosada de este tipo ocurrió en las elecciones presidenciales de Ucrania, en donde el actor cómico Volodímir Zelenski ganó por aplastante mayoría. Ya desde antes este personaje era conocido como ‘El Señor Presidente’ debido a una serie de televisión en el que interpretaba a un mandatario. A esta experiencia de ficción debe su fortuna electoral y su abultado triunfo. Ya vemos que en estos tiempos la realidad alcanza a la ficción, o por mejor decir la ficción intensifica su imperio sobre lo que llamamos realidad. Como decía una bloguera en el Huffpost lo que vivimos no es una serie de tv, pero cómo se parece. 

En Italia el bufón Beppe Grillo (no es peyorativo, él se llama a sí mismo ‘cómico’) creador del movimiento Cinque Stelle, se ha convertido en la figura política más importante de la península. Ahora comparte el gobierno con el jefe de la Lega Nord, Matteo Salvini, ambos personajes dignos de una película de Ettore Scola: Sucios, feos, malvados. Pero así avanza el desprestigio de los políticos profesionales.  

En Francia durante las elecciones de 2016 varios candidatos dieron verdaderos espectáculos en sus mítines: los más distinguidos fueron los del actual presidente Emmanuel Macron, con unas puestas en escena dignas del imperio romano, y los de su feroz adversario Jean-Luc Mélenchon, quien tuvo la audacia de presentarse simultáneamente en dos reuniones diferentes, en una de ellas como holograma. Recordemos que el actor cómico Coluche también quiso lanzarse a la presidencia en las elecciones francesas en 1980, pero fue disuadido por amenazas directas de muerte.

Los ejemplos llegan también de otros lados del mundo: en Guatemala el actor Jimmy Morales gobierna desde 2016. Y en México la senadora del partido en el poder MORENA, Jesusa Rodríguez (actriz y directora) realiza verdaderos happenings en el senado, mientras que justifica el recorte extremo de los apoyos a los programas culturales del nuevo gobierno. 

En general la apariencia, la forma, el look ha substituido a los programas, a los objetivos, a las propuestas. El público (pueblo, pueblo, gritan los nacionalistas) quiere espectáculo, se le manipula ahora con mayor facilidad gracias a su libre albedrío en las redes sociales, se le incita a sus más bajos impulsos, se le da un pan y circo en arenas virtuales que lo entretienen y lo dominan. 

Mientras tanto el teatro en los escenarios desfallece por falta de recursos y de temáticas fecundas, pero encuentra una peligrosa vertiente en la política. Porque reconozcamos que lo mejor es que el teatro siga siendo teatro, y la política en democracia un debate de ideas. Los políticos a la política, y los teatreros al teatro. 

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€