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Dom, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

En medio de la noche alguien busca algo bajo la luz de una farola. Otro alguien se le acerca, un vecino suyo tal vez, y pone voz a la pregunta obvia: "¿Qué buscas?". Sin levantar los ojos del suelo, se escucha la respuesta: "Las llaves del coche. Se me cayeron al abrir la puerta del coche". El vecino se extraña, pues sólo ve un coche alrededor, y éste se encuentra a unos veinte metros. Vuelve a poner voz a otra pregunta igual de obvia: "¿Pero qué haces buscando aquí si el coche lo tienes allá?". Sin levantar la cabeza responde: "Lo sé, pero aquí es el único sitio donde hay luz".

Esta historia o una similar, pues tiro de memoria y la memoria fabula por su cuenta, se la oí a un científico ya muy entrado en años, con casi todos los pasos dados y el siguiente camino del retiro, cuando explicaba a un grupo de jóvenes investigadores algunos de los problemas que se iban encontrar. Según decía, uno de los más grandes es precisamente buscar sólo allí donde los métodos funcionen, y hacer de esa búsqueda parcial una explicación global. Dicho de otro modo, lo que no detectas no significa que no exista. O siguiendo la historia que abre la columna, que busques bajo la luz de la farola no significa que vayas a encontrar ahí lo más interesante que esté a tu alcance. El comentario lleva el filo cortante, en particular para cierta parte de la comunidad científica, que hace muy suya la tendencia de aplicar un único prisma a las cosas y tratar de reducir nuestra existencia a todo lo que queda dentro del cristal, desechando el resto que se ha quedado fuera por inmedible, o peor, por incomprensible.

Me vino a la cabeza este tema cuando hace unas semanas cacé un curioso discurso sobre cómo funcionan los buscadores en Internet, algo que ya apunté en algún otro escrito. Resulta que si dos de ustedes teclean "Siria" en alguno de estos buscadores, lo más probable es que los resultados no coincidan. Así, por ejemplo, si uno tiene ciertas inquietudes sociopolíticas, en la primera página del buscador aparecerán seguramente noticias relacionadas con las últimas revueltas, y si el otro se interesa más por los viajes y la buena vida, esa primera página será ocupada por agencias de viaje o rutas turísticas. La cuestión, a priori, puede parecer un avance. El slogan, al menos, tiene gancho: información individualizada en un mundo global. Sin embargo, en el fondo, este supuesto progreso hace que nos alimentemos constantemente de la misma información. Si usted tiene una ideología de izquierdas, su buscador, muy astuto él, lo percibirá y, en consecuencia, cada búsqueda dará unos resultados con un determinado tono político. Lo mismo pero a la inversa sucederá si usted se inclina por ramas derechistas. Y así, como sin querer, como haciéndonos el favor, se nos incita a perpetrar nuestras creencias por inercia, limitando la posibilidad de reflexión y de cambio. Volviendo al discurso del inicio podríamos decir que los buscadores, tan altruistas e inocentes en apariencia, ponen farolas que nos incitan a encontrar unas cosas y no otras, disfrazando de libertad lo que en realidad es un adiestramiento sutil y silencioso.

A vueltas con la cuestión, como mi mente tiene la dirección desviada, pronto me puse a pensar en las Artes Escénicas. Quienes nos dedicamos al arte escénico, ¿no estaremos acaso alimentándonos siempre de los mismos estímulos? ¿No estaremos poniendo siempre las farolas en los mismos sitios? ¿Dónde esta la verdadera indagación en el Arte Escénico? ¿Allí donde hay lumbre? ¿O precisamente allí donde no la hay, en medio de una oscuridad que diluye conceptos como producto, éxito o fracaso? Pienso también en quienes gestionan la cultura, pues su oficio en cierto sentido consiste en poner farolas, en ofrecer lugares para que la gente explore y encuentre. Me pregunto entonces si el buen gestor no es aquel capaz de mover sutilmente la farola de vez cuando para descubrir a sus espectadores amplios y diversos espacios de búsqueda. Alguien que fomenta el encuentro con lo habitual pero también con lo más impredecible, permitiendo que a través de la experiencia de ese tipo de encuentros el espectador forme su propio criterio.

El pensamiento que sólo piensa, sin una práctica que le frene el vuelo, enseguida se vuelve utópico e idealista. Y es entonces cuando divago en posibilidades que puedan equilibrar los dos extremos, el de la búsqueda con lumbre y sin lumbre, con farola y sin farola. Pues la luz y la oscuridad en exceso tienen la misma consecuencia: la ceguera.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€