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Mié, Jul

Y no es coña | Carlos Gil

Con bastante frecuencia una duda anida en el principio de una reflexión para acumular energías contradictorias que acostumbran a proteger el miedo. Quizás debería ponerse en plural: los miedos. Es la incertidumbre patológica o la consagración del pensamiento totalitario y monolítico lo que hace que aparezcan monstruos en cada esquina. Nunca se puede asegurar que has entendido la acción del gobierno cuando vives en una situación en la que tu ramo está dirigido por un ministro trifásico además de ser el titular de la portavocía. Siempre hay que sospechar de las decisiones tomadas en la oscuridad de los despachos que frecuentan los mercaderes y no los artistas o gestores con fehaciente voluntad de servicio público. A veces se puede pensar en que no existe la verdad, ni la razón, sino algunas verdades reveladas y un montón de razones.

Por lo tanto, no hay signos de que haya llegado la primavera en el INAEM. El gobierno del PP no parece que haya prestado la atención que se merece a un instrumento de tanta entidad, una institución que de alguna manera tiene el presupuesto más amplio en cuanto a las artes escénicas, que mantiene unidades de producción, que tiene una nómina importante de trabajadores propios. Por eso nunca hay que desistir en buscar una posibilidad de redefinición de este Instituto, acorde con los tiempos y con los estatutos de autonomía de la última hornada. Siempre hay que estar alerta ante la nueva recentralización que se está haciendo desde el PP y que los de Ciudadanos amenazan con incrementar. A veces hay que pedir a las alternativas políticas que se retraten, que digan públicamente qué piensan hacer en el caso de ganar con este aparato tan poco eficaz y tan devaluado. 

Fue con un gobierno socialista cuando se estuvo a punto de convertir el INAEM en una Agencia, que es otra manera de tirar las pelotas fuera, de eludir responsabilidades en todas sus consecuencias y que nadie ha explicado cuál sería su funcionalidad y en qué mejoraría a las artes escénicas. Nunca hay que perder la pista de estos intentos que no hicieron otra cosa que aparcarse, dejarse orillados en espera de tiempos mejores. Siempre existe la mala posibilidad de que un asesor infausto, un funcionario de muchos quinquenios, desempolve esas carpetas y bien maquilladas las presenten como una novedosa salida. A veces, repasar los papeles perdidos, sirven para esclarecer de dónde venimos. Porque ahora mismo sería bueno saber qué se hizo con aquel famoso Plan, que tuvo una docena de versiones y participó de manera activa gran parte de los gremios interesados.

¿Es el momento de ponerse a pensar en el futuro del INAEM? Nunca se deberían hacer estas preguntas tan retóricas, especialmente por quien, como el que suscribe, lleva años pidiendo una reformulación de este órgano que coordine y armonice todo lo referente a las artes escénicas en el Estado español. Siempre es bueno pensar, introducir variables, ajustar los objetivos, dedicarse a buscar nuevos paradigmas, diseñar lo que debería ser una acción positiva en los próximos años. A veces, mirar a los lados, arriba y abajo, comparar, estudiar hasta las propuestas actuales en diversas autonomías ayudaría a comprender que todo es posible, que se trata de una decisión política básica, referente a la Cultura, a las Artes Escénicas, con una ley de futuro que garantice presupuestos equilibrados, solventes y compensados.

Por eso mantengo el tipo. Nunca me rendiré. Siempre perdonaré para hacer fuerte. A veces dudaré hasta el absurdo de mis convicciones para reafirmarlas. 

 

 

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€