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Jue, May

Foro fugaz | Enrique Atonal

Lo que voy a narrar no es un cuento de hadas; ha ocurrido en la Ciudad de México. ¡El Foro Shakespeare ha sobrevivido al embate de una inmobiliaria que quería destruir el teatro! Hay fiesta, aunque la cuarentena decretada a todos los lugares públicos por el Covid-19 les haya cortado el impulso de su renacer. 

 

Esta es una historia de optimismo ante una situación adversa para todos, en especial para la creación teatral. Escuchen bien: ¡Un espacio teatral le ganó la batalla a los promotores inmobiliarios, a pesar de estar sentenciado a la destrucción! Muy pocas veces ocurre algo semejante.

Ya había fecha y hora para el cierre del teatro: En septiembre de 2018, el Foro Shakespeare daría su última representación, en su lugar aparecería un lujoso edificio de apartamentos, y con el partirían más de treinta años de trabajos ininterrumpidos de difusión dramática, una labor teatral de hormiga muy significativa en la ciudad de México, ya que se trata de un espacio privado que cumple con una función pública sin ningún subsidio oficial. 

“Se terminó nuestro juego, el globo que contiene todo en su haber se disolverá y con estos desvanecidos pasajes sin cuerpo, no dejarán rastro. Nuestra breve vida, cierra su circulo con otro sueño”, Bruno Bichir (uno de los directores del Foro), citó a Shakespeare, durante la conferencia de prensa para anunciar el final de las actividades.

Desde que se conoció la fecha de la destrucción de este teatro se escucharon voces de protesta provenientes de muchos ámbitos de la cultura y de la sociedad, clamando por la permanencia del sitio. Sin embargo la conocida maquinaria de las constructoras parecía imparable: en el espacio teatral se edificaría un condominio de lujo. Y ya sabemos que ante esta potencia las protestas no valen mucho. 

No obstante algo ocurrió. Tal vez lo significativo del rechazo, o la actitud de los vecinos que no veían con buenos ojos un nuevo conjunto residencial, o debido al tiempo en que el foro había sido rentado por sus directores, lo cierto es que los dueños de las casas decidieron negociar con los dirigentes del Foro Shakespeare, y, ¡oh divina sorpresa!, llegaron a un acuerdo, supongo que un acuerdo millonario, pues la zona es muy exclusiva, pero el teatro se salvó y sigue en pie. 

El Foro Shakespeare nació en 1982, por el impulso de un diletante apasionado, Héctor Fuentes y su mujer Esther Grinberg, y trabajó sin interrupción hasta 2018, a pesar de que su fundador falleció en 1996. Pero la flama siguió hasta nuestros días gracias a la pasión de Itari Marta y Bruno Bichir sus actuales directores. Durante este lapso se han presentado los actores, directores y dramaturgos más significativos de la escena mexicana. Todo parecía perdido, cuando de pronto, a finales del año pasado se encontró una solución milagro. Los directores del Foro Shakespeare encontraron los fondos necesarios para comprar las casas que albergan el teatro, en el 7 y 9 de la calle de Zamora, en la capital mexicana y anunciaron que reabrían sus salas de espectáculos. 

El Foro Shakespeare no se ha limitado a presentar obras con la asitencia de más de 300 mil espectadores, también organizó un festival de teatro callejero, un Centro Cultural gestionado por su público, una compañía de teatro penitenciario.  

Itari Marta reconoce que la cuarentena decretada para luchar contra el Covid-19 llega en mal momento, pues apenas estaban despegando en la nueva época. Pero advierte que las crisis obligan a cambiar el modelo de negocios y que eso puede ser benéfico para la futura relación del Foro y su público. 

Un único temor: que el peso de la deuda haga que baje el riesgo y la calidad de la programación. Esperemos que la audacia impuesta por los directores, Itari Marta y Bruno Bichir siga guiando los trabajos de este centro único de teatro. 

Y que siga adelante esta aventura.