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Jue, May

Foro fugaz | Enrique Atonal

Vivimos un tiempo singular, momentos de insospechada intensidad y encierro, cambios de rutina, la epidemia del covid-19 teatraliza la realidad, cada espacio del confinamiento se convierte en un monólogo consigo mismo, un diálogo con nuestras ideas, una confrontación ante el espejo de nuestra soledad. Las calles son inmensos foros en donde no ocurre nada, o son espacios para los sueños, el espacio vacío con el que sueña Peter Brook. 

 

Yo debía regresar a Francia esta semana y me encuentro retenido en la Ciudad de México que se ha quedado sin teatros, sin cines, sin conciertos, sin museos, lo que en España, Francia e Italia es una realidad desde hace tiempo, pero aquí apenas comienza el encierro. Las calles están vacías, la atmósfera de la ciudad se ha limpiado, lo que vuelve a hacer realidad aquel pensamiento de Alfonso Reyes, Viajero has llegado a la región más transparente del aire. La peste tiene sus secretos y sus misterios…    

En uno de los ensayos de El teatro y su doble denominado precisamente, ‘El Teatro y la Peste’, Antonin Artaud describe los sucesos inimaginables que provoca una epidemia: el hijo, que hasta ese momento era sumiso y virtuoso, mata a su padre; el casto sodomiza a sus parientes. El lujurioso es puro. El avaro lanza su oro por la ventana (…) Ni la idea de impunidad, ni la proximidad de la muerte, son motivos suficientes para justificar esos actos gratuitos. 

Y sí, estamos ante un momento de profundos cambios. Los sobrevivientes asistirán a una transformación radical, nada será igual después de esta epidemia. Será el momento del teatro, lo pronostico, porque lo real, lo natural, lo próximo, lo vivo será tendencia. Todos querremos asistir a la vida y las artes escénicas y el circo serán vida tangible presentada ante nosotros. Las calles serán sitios de fiesta, como al final de un sitio volveremos a abrazarnos, la escena callejera florecerá, los grandes actores y cantantes saldrán a la calle para dar conciertos gratuitos.  

Ya lo vivimos en el encierro: los vecinos se hablan a través de los balcones, cantan, se recitan obras, se teatraliza como nunca la cotidianidad. La escena está en todas partes y cuando por fin salgamos redescubriremos la riqueza de la realidad y la vida. ¡Excelente momento! Volveremos a vivir sin los condicionamientos de la rutina. 

Citamos nuevamente a Artaud: El teatro como la peste es una crisis que desemboca en la muerte o en la curación. Y la peste es un mal superior porque es una crisis completa delante de la cual solo queda aniquilación o pureza. Aniquilación o pureza, así saldremos de esta primera fase del covid-19. El teatro más fuerte que nunca como fuente inagotable de vida, de vida fuerte. 

Cd de México 26 de marzo 2020