Sud Aca Opina | Patricio Sancha

¿Qué pasaría si muero ahora?

Nada, no pasaría absolutamente nada, aunque mi ego se vea fuertemente contrariado, puedo afirmar sin lugar a dudas, que no pasaría nada de nada; el universo no dejaría de expandirse ni los hoyos negros dejarían de atraerlo todo, la tierra no pararía de girar en torno al sol ni se detendrían los ciclos del día y de la noche, los continentes seguirían acercándose unos a otros para restituir la Pangea y la tierra seguiría degradándose por la acción humana, mi deceso no aparecería en las noticias y es poco probable que alguien se diese el tiempo de publicar un obituario. En síntesis, no pasaría nada ni meridianamente importante, salvo que dejaría de tener el privilegio de poder escribir mis divagaciones en este medio.

Ni siquiera a mediana escala, aunque creo que, a una nano escala, algo infinitamente pequeño en relación a la población mundial, un poco de incomodidad existiría.

Por alguna misteriosa razón, nos creemos el centro del universo, que sin nosotros el ciclo de la vida tendría una falla sistémica importante. Quizás sea esto, porque al morir, hasta donde sabemos, nuestra conciencia se apaga y por lo tanto, todo deja de existir, al menos para cada uno de nosotros. Alguien dijo; si yo muero, muere dios conmigo.

Ya ¿y?

Algunos se dejan llevar por su ego y está convencidos de que, sin ellos, la existencia de la humanidad no sería lo mismo. En 7,9 billones de personas, 7.900.000.000, 1 individuo es menos que nada.

Claro, para los 7.899.999.999 de individuos que sobreviven, el 1 es un digito simplemente insignificante, pero cuando uno es ese 1, la cosa cambia. Es un simple efecto de perspectiva más allá del innegable ego.

Podría seguir hasta el infinito en rebuscadas elucubraciones sobre la existencia del todo en relación a la propia, pero jamás, jamás lo sabremos a ciencia exacta.

Solo se puede afirmar que la vida es una sola y por cruel que parezca, esos contados momentos de felicidad son los que hacen que valga la pena vivirla.

Detrás de las nubes siempre se encuentra el sol, después de la tormenta viene la calma, desde el fondo de un hoyo solo se puede salir de el, a la obscuridad le sigue la luz, etc…etc…etc…

Los dichos de la sabiduría popular nos entregan la única perspectiva posible de la vida, la de vivirla a plenitud porque no hay mal que dure cien años ni pena una eternidad.

Nuestra muerte llegará algún día, pero mientras tanto, son muchos los días a los cuales sacarle provecho. Desde el día en que nacemos, nuestra muerte está cada vez mas cerca, y es por eso, que el tiempo del que disponemos no lo debemos desaprovechar en quejas vanas. Cuando se acabe se acabará y nada ni nadie podrá evitar eso.

Si muero ahora, no podría terminar de escribir este artículo, pero si muero mañana, solo espero haber dejado una herencia positiva. No soy tan ambicioso como para dejar a mi ego pensar en un legado a la humanidad, simplemente me bastaría con saber que las personas con las cuales me relacioné, al menos no tengan palabras negativas con respecto a mí.

Durante mucho tiempo juzgué a quienes me antecedieron… no vale la pena desgastarse en lo irreversible.

Lo hice lo mejor que pude dentro de mis posibilidades, y si muero mañana; salud.

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